Una de las preocupaciones más comunes que los pacientes traen al sillón del dentista es la de las encías retraídas. A menudo, lo primero que se piensa es: “Debo de tener una enfermedad de las encías”.
Aunque esto puede ser cierto, la retracción de las encías no siempre es un signo claro de enfermedad. De hecho, muchas personas no notan ningún problema hasta que empiezan a experimentar sensibilidad dental a los alimentos fríos, calientes o dulces – o notan que su sonrisa cambia, con superficies dentales más visibles o pequeños huecos que aparecen entre los dientes.
Los dentistas suelen responder a esta preocupación con una solución rápida: aplicar empastes blancos de composite cerca de la línea de las encías. Si bien esto puede ayudar con la sensibilidad a corto plazo, puede empeorar el problema con el tiempo al contribuir a una mayor recesión de las encías.
La enfermedad de las encías, también conocida como periodontitis, es una afección grave. Siempre deben investigarse síntomas como el sangrado al cepillarse, dientes a la deriva, mal aliento persistente o movilidad dental. Sin embargo, la recesión de las encías también puede tener otras causas.
Sorprendentemente, uno de los principales responsables de la retracción de las encías es el exceso de cepillado.