Los problemas con el sueño pueden aparecer en cualquier momento y a cualquier edad, sin embargo, a partir de la edad adulta se vuelven más frecuentes. Las personas, cuanto más envejecen, menos horas duermen y más les cuesta conciliar el sueño, pero puede ser algo muy perjudicial para la salud, especialmente para la mente, por lo que hay algunas técnicas para evitarlo.
Las dificultades para conciliar el sueño por las noches se pueden deber a muchos factores, por lo que es inicial identificarlos, para poder atacar la raíz del problema. Si no se solventa, puede acarrear graves problemas, dado que el cerebro necesita un período de descanso diario (el sueño) para poder regenerarse y trabajar con normalidad.
Por ello, el primer paso es averiguar si se trata de un problema relacionado con el estrés del día a día, uso de pantallas, factores neurológicos; o si por el contrario es simplemente uno reducción de los tiempos de sueño asociada a la edad. Identificada la raíz, será el momento de buscar herramientas para tratar de solventar el problema.
Sea cual sea el factor que dificulte conciliar el sueño, existen varias acciones que se pueden realizar en los momentos previos a la hora de dormir, de forma complementaria a lo citado previamente, para favorecer el sueño y evitar, en la medida de lo posible, pasar horas dando vueltas en la cama, esperando a que el cuerpo y la mente se relajen.
Qué hacer ante el insomnio
En primer lugar, los expertos recomiendan no obsesionarse con ello, ya que pensar todo el rato en cuánto tiempo se tardará en conciliar el sueño esa noche solo contribuirá a que sea más difícil conseguirlo. Para ello, es recomendable tomar una infusión relajante e incluso un vaso de leche caliente antes de dormir, que ayudará a calmar el cuerpo.
Limitar el uso de pantallas, al menos, una hora antes de ir a dormir, es obligatorio, ya que la luz que emite manda señales al cerebro para mantenerse despierto: para sustituirlo, una gran alternativa es leer un libro o incluso meditar.
En el caso de que no se pueda dejar de usar pantallas una hora antes, activar el filtro rojo o el modo noche ayudará a que el cerebro no reciba esas señales. Además, darse una ducha caliente justo antes de ir a la cama también ayudará a reducir las pulsaciones y ayudar a que el cuerpo se calme.
Por último, cuando ya se está en la cama, es importante mantener respiraciones largas y pausadas. Inspirar durante 5 segundos y expirar durante otros 5 segundos, durante al menos un minuto, disminuirá la frecuencia cardiaca y será el broche perfecto para conciliar el sueño rápidamente.