06 Marzo, 2026
El cuidado de la piel femenina nunca ha tenido, seguramente, tantas opciones sobre el mercado como ahora. En buena parte se debe a que en las últimas décadas ha habido un aumento de la conciencia sobre la necesidad de prestar más atención a la dermis pero también sobre la importancia de hacerlo con productos que sean seguros. Así, tanto maquillaje como cremas o sérums para hidratar la piel o prevenirla del acné o el envejecimiento, son cada vez más rigurosas y eficaces y tienen más alternativas personalizadas.
Sin embargo, hay campos en los que todavía quedan muchos avances posibles, como los del ámbito de la salud hormonal. Y es que la piel responde a estrógenos, andrógenos, progesterona y cortisol, entre otras sustancias, y pude vivir cambios solo con la llegada del ciclo menstrual, un proceso de fertilidad, el embarazo, la toma de anticonceptivos, la perimenopausia o incluso ante un proceso oncológico.
Cuando la biofarmacéutica castellonense, Sonia Almela, especializada en cosmética y cuidado de la piel, se quedó embarazada y empezó a buscar fórmulas pensadas para gestantes constató que existía una gran cantidad de productos específicos para la adolescencia y el acné o cremas ‘antiedad’ y para el rejuvenecimiento. Pero había poco más que pusiera el foco en los cambios hormonales por lo que, ya hace casi una década, decidió embarcarse en Me and Me, una marca pionera de cosmética nacida en Barcelona que tiene en cuenta las alteraciones hormonales.
Está científicamente comprobado que los productos dermacosméticos que están en el mercado son seguros a nivel biológico, pero nadie se ha centrado en ofrecer fórmulas con ingredientes que sean 100% respetuosos para ese órgano endocrino. Las autoridades no lo reclaman, de hecho, puesto que no suponen ningún riesgo serio pero incluso la Endocrine Society ha alertado en varias ocasiones de la presencia de sustancias que actúan como disruptores en productos de consumo y cuidado personal como la cosmética.
Un impacto significativo en la piel
«Los cambios hormonales tienen un impacto significativo en la piel, ya que las hormonas regulan diversas funciones corporales, incluyendo la producción de sebo, la renovación celular y la elasticidad de la piel», expone la biofarmacéutica, recordando que estas alteraciones pueden ser notables en momentos como la pubertad, el embarazo, la menstruación y la menopausia.
En la pubertad, por ejemplo, el aumento de hormonas como los andrógenos estimula las glándulas sebáceas a producir más sebo y propicia el acné y durante los ciclos menstruales muchas personas experimentan brotes de acné o cambios en la textura de la piel. Caso aparte es un embarazo, cuando el aumento de estrógenos y progesterona puede hacer que la piel se vea más radiante debido a un aumento en el flujo sanguíneo, pero también puede desencadenar problemas como manchas (melasma) o acné gestacional.
Y durante la menopausia, una etapa en la que muchas se empiezan a preocupar por el cuidado de la piel, también llegan cambios porque los niveles de estrógeno disminuyen. Eso, de hecho, afecta la hidratación y elasticidad de la piel, haciéndola más seca, fina y propensa a arrugas y a la vez altera la producción de colágeno y elastina, lo que puede derivar en una pérdida de firmeza. Hay muchos más ejemplos.
‘Libre de disruptores endocrinos’
Me and Me pretende precisamente ser una alternativa libre de estos productos porque, como remarca Almela a ABC, «la piel es un órgano endocrino con receptores hormonales y lo que se pone sobre ella tiene un gran impacto en nuestra salud y bienestar, e incluso de las generaciones posteriores». Por ese motivo, cuentan con fórmulas sin bloqueadores o activadores hormonales avaladas por ensayos a nivel internacional.
Además, ahora ha registrado el concepto de cosmética dermohormonal como nueva categoría dentro del sector farmacéutico. Almela también lleva meses, de momento sin éxito, tratando de que el Ministerio de Sanidad le autorice a poner en su ‘packaging’ que sus productos están libres de disruptores endocrinos porque su uso no está prohibido. Sí les dejan, por ahora, poner que sus productos a la venta están certificados a nivel hormonal.